VIVE TU EXPERIENCIA YOGA!

¡VIVE TU EXPERIENCIA YOGA! Te invitamos a experimentar el yoga, es una fabulosa disciplina, sistema, y método integral y holístico, que transforma cuerpo, mente y consciencia, desarrollando tu máximo potencial. Podemos definir al yoga como "sarvāṅga sādhana", una práctica para todo el cuerpo basada en técnicas psicofísicas. También es "antaraṅga sādhana", una práctica interna, para trascender la mente por medio de la concentración y la meditación. El yoga nos lleva así a la salud del cuerpo, la serenidad de la mente, la paz del espíritu y la plenitud de la vida.

YOGA: ORÍGENES, HISTORIA Y SENTIDO DE UNA TRADICIÓN VIVA por Maximiliano A. Pellotta

¿Qué es el yoga? Una palabra, muchas imágenes

Cuando hoy pronunciamos la palabra yoga, es probable que surjan imágenes muy diversas. Para algunos, el yoga es una práctica corporal; para otros, una técnica de relajación; para otros, una vía espiritual o una filosofía de vida. Esta pluralidad de significados no es un error ni una confusión reciente: es el resultado de una tradición extensa, compleja y profundamente viva.

La pregunta que nos convoca —¿qué es el yoga?— parece sencilla, pero en realidad nos obliga a detenernos. Porque el yoga no es un objeto que pueda definirse de una sola vez, ni una técnica que se agote en una forma. Es una tradición de conocimiento que atraviesa más de tres mil años de historia y que, sin embargo, sigue interpelando nuestra experiencia contemporánea.

Hablar de yoga es hablar de una búsqueda humana fundamental: la búsqueda de sentido, de integración y de claridad en medio de la experiencia.

El significado de la palabra yoga

Desde un punto de vista etimológico, la palabra yoga proviene del sánscrito yuj, una raíz verbal que significa unir, vincular, integrar, y también dirigir o concentrar. También puede traducirse como práctica, disciplina o método. Esta variedad de acepciones es reveladora: el yoga no es solo unión, sino también disciplina consciente.

Desde sus orígenes, el yoga se presenta como un proceso de integración de aquello que en nuestra experiencia cotidiana aparece fragmentado: cuerpo y mente, pensamiento y acción, conocimiento y vida. No se trata de añadir algo nuevo, sino de reconocer una unidad que ya está presente, pero que suele pasar inadvertida.

Este punto es clave para evitar una comprensión reduccionista del yoga. En su núcleo, el yoga no es una gimnasia ni una técnica de bienestar, sino una disciplina de la conciencia.

 
arte de Maniam Selven

Los orígenes antiguos: el mundo védico

Para comprender el surgimiento del yoga, debemos situarnos en el contexto de la antigua India. Allí encontramos los Vedas, una colección de himnos y reflexiones que constituyen uno de los cuerpos textuales más antiguos de la humanidad.

En los Vedas, el yoga aún no aparece como un sistema formal, pero sí como una actitud fundamental: atención, disciplina interior y relación consciente con el orden del mundo. El ritual védico no era solo una acción externa, sino una forma de participación en un orden cósmico más amplio.

Con el tiempo, esta mirada ritual comienza a interiorizarse. La pregunta ya no es solo cómo actuar correctamente en el mundo, sino cómo comprender la naturaleza de la experiencia misma.

Las Upaniṣads: el giro hacia el interior

Este giro se expresa con claridad en las Upaniṣads, textos que marcan un momento decisivo en la historia del pensamiento indio. Aquí, el yoga comienza a definirse como un camino de conocimiento interior.

Las Upaniṣads plantean una pregunta radical: ¿quién soy realmente? Y proponen que la respuesta no se encuentra en los objetos del mundo, sino en la experiencia directa de la conciencia. El yoga aparece entonces como una práctica de recogimiento, silencio y observación profunda.

Una idea central de estos textos es que el conocimiento auténtico no es acumulación de información, sino transformación de la mirada. Como afirma una Upaniṣad:

«No se conoce lo real por medio del pensamiento discursivo, sino cuando el pensamiento se aquieta».

Esta afirmación anticipa uno de los núcleos del yoga posterior.

Diversidad de caminos: acción, conocimiento y devoción

A medida que la tradición se desarrolla, el yoga se diversifica en distintos caminos, adaptándose a diferentes formas de vida. Surgen así el yoga de la acción (karma), el yoga del conocimiento (jñana) y el yoga de la devoción (bhakti).

El yoga de la acción propone actuar en el mundo sin apego a los resultados, transformando la vida cotidiana en un espacio de práctica consciente. El yoga del conocimiento enfatiza la discriminación y la comprensión profunda de la realidad. El yoga de la devoción canaliza la dimensión emocional hacia una relación consciente con lo absoluto.

Estos caminos no son excluyentes. Como señala la Bhagavad Gītā, uno de los textos más influyentes de la tradición:

«Por distintos senderos, los seres humanos se acercan a lo mismo».

Esta pluralidad es una de las grandes fortalezas del yoga.

El yoga clásico: Patañjali y los Yoga Sutras

Uno de los momentos más influyentes en la historia del yoga es la sistematización realizada por Patañjali en los Yoga Sutras. Allí encontramos una de las definiciones más citadas y, al mismo tiempo, más sobrias del yoga:

«yoga es el aquietamiento de las fluctuaciones de la mente (yogaś citta-vṛtti-nirodhaḥ

Esta definición es notable por lo que no promete. No habla de experiencias extraordinarias ni de estados místicos espectaculares. Habla de claridad, de silencio, de una mente que deja de agitarse.

Patañjali describe un camino de ocho pasos que incluye ética, disciplina personal, postura, respiración, concentración y meditación. El cuerpo aparece como parte del proceso, pero no como su finalidad última. El objetivo es una transformación de la percepción.

El cuerpo como vía: el haṭha yoga

Con el paso de los siglos, el yoga continúa transformándose. En la India medieval surge el haṭha yoga, una corriente que pone mayor énfasis en el cuerpo, la respiración y la energía vital.

Este desarrollo no contradice al yoga clásico, sino que lo complementa. El cuerpo deja de ser visto como un obstáculo y pasa a ser un instrumento de transformación. Muchas de las prácticas físicas que hoy asociamos con el yoga provienen de este período.

Sin embargo, incluso aquí, el objetivo sigue siendo el mismo: la claridad de la conciencia. El cuerpo es un medio, no un fin.

El yoga en el mundo contemporáneo

En los siglos XIX y XX, el yoga comienza a difundirse fuera de la India. En este proceso, se adapta a nuevos contextos culturales, científicos y sociales. A veces se presenta como filosofía, otras como terapia, otras como práctica física.

Este proceso de globalización ha generado simplificaciones, pero también ha permitido que millones de personas entren en contacto con una tradición profunda. El desafío contemporáneo es no perder de vista el sentido original del yoga en medio de su popularización.

El yoga como tradición viva

El yoga no es un objeto del pasado ni un conjunto fijo de técnicas. Es una tradición viva, que se renueva cada vez que alguien se pregunta cómo vivir con mayor conciencia.

Más allá de estilos y escuelas, el yoga propone una experiencia fundamental: detenerse, observar, integrar. Nos recuerda que el conocimiento no es solo intelectual, sino existencial.

En resumen

Hablar de yoga es, en última instancia, hablar de la posibilidad de una vida más lúcida. Una vida en la que pensamiento, acción y experiencia no estén separados. Una vida en la que el conocimiento no sea algo externo, sino una forma de habitar el mundo.

Quizás esa sea la vigencia más profunda del yoga: recordarnos que la pregunta por quiénes somos sigue abierta, y que el camino hacia esa respuesta comienza siempre aquí y ahora.


 - Texto: autor Maximiliano A. Pellotta.                                                                                                       - Imagen: las diversas prácticas (sadhanas) del yoga. Arte de Maniam Selven.

UNA INTRODUCCIÓN AL CONCEPTO DE SAMADHI por Maximiliano A. Pellotta

En las tradiciones del yoga, se presenta el samādhi como la meta y el fin último de todas las prácticas. Es la consumación del esfuerzo meditativo y las diversas disciplinas, y es, sobre todo, la disolución definitiva de la dualidad sujeto-objeto, el conocedor y lo conocido, el observador y lo observado. Vamos a analizar lo que esto implica según las fuentes del yoga, sāmkhya y vedānta.

Definición y tipos de samādhi

Según su etimología, samādhi denota reintegración, concentración unidireccional, absorción meditativa profunda, unión, contemplación, éxtasis, arrobamiento. Es descrito como un estado de presencia pura, de quietud total de la mente (citta). En la fuentes textuales encontramos las siguientes distinciones:

  • samādhi preparatorio o inferior: es un estado en el que la absorción es alcanzada sobre un objeto particular y la conciencia permanece modificada por contenido (savikalpa, sabīja).
  • samādhi consumado o superior: absorción en la que la diferenciación sujeto‑objeto desaparece y la conciencia se establece en su propia naturaleza (nirvikalpa, nirbīja).
  •  vinculado a prácticas: samādhi alcanzado por meditación sostenida (dhyāna), por control de la energía (prānāyāma), por devoción (bhakti) o por conocimiento discriminativo (jñana).

La distinción entre estas categorías es a menudo sutil, algunas veces se presenta como una progresión que va desde la concentración unidireccional (dhārana) hacia la meditación sostenida (dhyāna), culminando en samādhi (absorción), e incluye una transformación cualitativa de la psicología del sujeto, su campo mental y cognitivo.

El samādhi en el yoga

Patañjali, en sus Yogasūtras, ubica a samādhi como la culminación del sistema aṣṭāgayoga. Al comenzar sus aforismos ya se plantea el objetivo: cittavttinirodha, la cesación de las fluctuaciones o movimientos mentales, y samyāma, los últimos miembros (dhārana-dhyāna-samādhi) describen el método técnico hacia la cesación. Patañjali hace la distinción de varios estadios, distinguiendo samādhi con semilla o sin semilla, esto se da en función de la persistencia o no de impresiones residuales en la mente y del vínculo con objetos o semilla karmico-psicológica; finalmente define samādhi como el estado en que la mente se establece en un objeto hasta que toda dualidad se disuelve y solo queda conciencia pura, el ser se establece en su naturaleza.

Las implicancias prácticas en los Yogasūtras son claras: la ética y las disciplinas preliminares (yama, niyama, āsana, prānāyāma, pratyāhāra) preparan el complejo cuerpo-mente para la atención unidireccional que permite samyāma: dhārana, dhyāna y finalmente samādhi. Patañjali, por tanto, no concibe el samādhi como un suceso único aislado sino como la consumación de un proceso metódico y moralmente condicionado.

 

arte de A. Manivelu

khya, la metafísica del yoga

En el contexto del khya, la liberación (kaivalya) se explica como el reconocimiento discriminativo entre purua (el sí-mismo) y prakti (la naturaleza material). El estado equivalente a samādhi, cuando se analiza desde el khya, es la realización de la separación categórica del purua, no es una fusión, sino un discernimiento en el que la conciencia o purua queda libre de las aflicciones de prakti. Desde esta visión, samādhi implica una experiencia liberadora que es conocimiento directo y no meramente un éxtasis afectivo. La soteriología khya sostiene que la práctica, incluyendo tapas (austeridad y displina), viveka (discernimiento) y otras condiciones, conducen a la claridad discriminativa que el yogī sabrá como samādhi y liberación.

El samādhi en el vedānta

En las Upaniads, la consumación de la búsqueda espiritual se describe como la realización de la identidad íntima entre ātman y brahman, entre el sí-mismo y lo Absoluto o Consciencia Suprema; según el vedānta advaita la experiencia del samādhi es de carácter absoluto, en el cual “todo es Uno” o “Consciencia (brahman)”, y la vivencia es conocimiento perfecto, completo y eterno. Las Upaniads, por tanto, colocan al samādhi en la cima de una travesía metafísica que identifica a quien experimenta con la realidad última.

En la Bhagavad‑Gītā se integran caminos: karma yoga, bhakti yoga y jñāna yoga, y presenta al samādhi como resultado del desapego, la acción consciente y la entrega devocional. En la Gītā, el samādhi es tanto un estado de ecuanimidad en la acción, como una absorción meditativa; la conciencia que actúa sin apego llega a la visión que trasciende la polaridad actor‑acto, sugiriendo que el estado hacia la liberación puede ser simultáneamente activo y contemplativo.

Condiciones para el samādhi

Las tradiciones coinciden en que samādhi no es producto de un accidente: requiere disciplina, soporte ético y acción consciente que vincule armónicamente lo interno con lo externo:

  • Preparación ética y social: yama y niyama regulan la conducta y reducen desarmonías que obstaculizan la calma y la quietud.
  • Cuerpo y aliento: un āsana estable y prānāyāma sostienen la concentración y previenen aflicciones físicas y energéticas que fragmentan la mente.
  • Retiro sensorial (pratyāhāra) y atención unidireccional (dhārana): el retiro de estímulos externos permite que la atención se vuelva hacia el interior.
  • dhārana y dhyāna: técnicas de concentración y meditación que cultivan continuidad en la absorción de la conciencia.
  • Factor devocional o discriminativo: en algunos linajes la entrega (bhakti) facilita el colapso de la barrera sujeto‑objeto; en otros la discriminación (viveka) lo hace posible.

Prácticamente, la transición del samādhi con objeto a sin objeto exige que el practicante sostenga la conciencia sin apoyos externos o internos, y sin identificarse con el contenido de la mente, un proceso que suele implicar purificación kármica y estabilización neuropsicológica, de ahí el sentido de las técnicas y prácticas preparatorias, así como de las normas regulativas.

Implicancias del samādhi

  • Filosóficas y espirituales: samādhi pone a prueba modelos de conciencia: si la experiencia en samādhi revela un sujeto sin objeto, los sistemas deben explicar la otredad de esa experiencia. En el khya la solución es discriminativa; en vedānta advaita y algunas corrientes tántricas la solución es no‑dual.
  • Ética: considerar samādhi como meta influye en prioridades comunitarias: pone en valor la disciplina personal, la renuncia parcial a ciertas metas mundanas y una ética que establece las bases del estado final.
  • Psicología de transformación: samādhi implica una reconfiguración y transformación de la identidad, de las redes atencionales y afectivas; su logro produce cambios en la percepción, las motivaciones y el bienestar.
  • Social: la búsqueda del samādhi ha generado tanto comunidades monásticas y de renunciantes, como movimientos de acción social inspirados por principios altruistas y éticos surgidos de la práctica contemplativa.

Consideraciones

  • Riesgo disociativo: la práctica intensa sin una guía competente (guru o maestro), y un soporte ético, puede inducir estados disociativos; la literatura contemporánea y tradicional advierte sobre el particular.
  • Reduccionismo clínico: interpretar samādhi con criterios neurocientíficos sin respetar su dimensión ética y metafísica, reduce su sentido y puede conducir a instrumentalización terapéutica.
  • Pluralidad interpretativa: las diferentes escuelas (yoga, sākhya, vedānta, tantra, bhakti) producen definiciones no siempre conciliables; reconocer pluralidad evita lecturas dogmáticas.

En conclusión

Samādhi funciona como eje regulador en las tradiciones del yoga: ordena y orienta la práctica, da legitimidad a las disciplinas éticas y filosóficas, y ofrece un conocimiento transformador que cambia la condición humana. La comparación entre yoga y khya muestra dos énfasis complementarios: estabilización mental metódica y discernimiento de lo que es real respectivamente; la Gītā y las Upaniads amplían el panorama integrando acción, devoción y la experiencia de unidad. Cualquier estudio serio sobre el samādhi exige una mirada holística que implique lo técnico, lo moral y la metafísica, así como cautela frente a su apropiación fuera de su marco original.

YOGA VINYASA KRAMA: Secuencia Trikoṇāsana - Pārśva Koṇāsana

ADVERTENCIA: siempre debe aprenderse el abhyasa krama (secuencia de práctica), los asanas y vinyasas (posturas y movimientos), y las técnicas de respiración de un maestro, profesor o instructor calificado. Nunca debe aventurarse el aspirante a iniciarse en el yoga tomando como referencia y guía artículos, libros o vídeos, a expensas de ocasionar graves trastornos o problemas para su salud física y psíquica. Los secretos de la práctica se aprenden de un guru o maestro calificado.


SECUENCIA DE LA POSTURA DEL TRIÁNGULO

UTTITA TRIKONASANA - Estiramiento simple en la postura del triángulo:

El vinyasa krama comienza en tadasana. Permanezca en la misma realizando algunas respiraciones ujjayi suaves y prolongadas, mantenga el jalandhara bandha (cerradura de la garganta) e incorpore uddiyana y mula bandha (fijación abdominal y de perineo) al exhalar y realice un segundo rechaka kumbhaka al terminar cada exhalación. Mantenga en toda la secuencia una respiración lenta y armónica.

Inhalando, levante los brazos lateralmente hasta la altura de los hombros y extiéndalos. Exhale, y haciendo rechaka kumbhaka de un pequeño salto suavemente y separe las piernas más del ancho de cadera. Gire levemente los pies hacia afuera, afírmelos en el suelo y cuide de no moverlos de esa posición. Ahora está en trikonasana sthiti, la posición inicial de la secuencia de la postura del triángulo. Permanezca durante tres respiraciones ujjayi prolongadas (ver figura 1).

 Figura 1 -trikonasana sthiti

Luego inhale, y exhalando, dóblece hacia la derecha estirándose lateralmente y apoye la mano derecha junto a la cara externa del pie y mire hacia arriba. Inhalando vuelva lentamente al trikonasana sthiti. Repita este vinyasa (movimiento) sincronizado con la respiración tres veces. Luego, mantenga la postura por tres respiraciones lentas y controladas relajando el cuerpo y buscando comodidad y estabilidad. Después, inhalando, vuelva lentamente al asana sthiti (ver figura 2).

 Figura 2 - dakshina uttita trikonasana

Desde el asana sthiti, repita la misma secuencia hacia el lado izquierdo (ver figura 3).

 Figura 3 - vama uttita trikonasana


PARIVRITTA TRIKONASANA - Movimientos de giro:

Desde el trikonasana sthiti, exhalando gire lentamente hacia la izquierda, cuidando de mantener en todo momento los pies en la posición inicial. Mantenga la posición por una respiración. Luego, exhalando, baje el torso y colóquese horizontal. Vuelva a mantener la posición durante una respiración. Ahora, afirmando bien los pies en el suelo, exhale y gire bajando el tronco y colocando la mano derecha en el suelo junto al pie izquierdo y mire hacia arriba. Esto es parivritta trikonasana, mantenga la postura entre tres y seis respiraciones lentas. Relajando el cuerpo, intente girar con cada exhalación un poco más profundizando el giro del torso.

Para retornar, inhale y desarme el giro colocándose nuevamente en la posición horizontal y permanezca una respiración. Después, inhalando suba el torso manteniendo el giro hacia la izquierda. Vuelva a permanecer una respiración y luego inhalando vuelva al asana sthiti, postura inicial (la figura 4 muestra la secuencia completa).

Figura 4 - parivritta trikonasana

Después, desde trikonasana sthiti, repita la secuencia hacia el otro lado (ver figura 5). 

 Figura 5 - parivritta trikonasana


UTTITA PARSHVA KONASANA - Estiramiento lateral en la postura del triángulo:

Desde trikonasana sthiti, exhale y gire el pie derecho hacia afuera manteniendo el izquierdo en la posición original. Exhalando, flexione la rodilla derecha y doble el cuerpo hacia la derecha lateralmente bajando el tronco hacia la pierna flexionada. Apoye la mano derecha junto al pie flexionado y pase el brazo izquierdo por encima de la cabeza estirando intensamente el lateral izquierdo, manteniendo el rostro hacia el frente. Luego, inhalando vuelva a la posición inicial. Repita este vinyasa tres veces y después, mantenga la postura por seis respiraciones lentas. Saque la rodilla hacia el lateral derecho mientras baja el cuerpo y se estira todo lo que pueda. Después, inhalando, vuelva al asana sthiti (ver Figura 6).

 Figura 6 - uttita parshva konasana


Nuevamente, desde trikonasana sthiti, exhale y vuelva a parshvakonasana. Afírmece, mantenga el equilibrio y extendiendo el también el brazo derecho, junte las palmas en anjali. Mantenga la postura seis respiraciones controladas y poco a poco siga bajando y estirando el cuerpo mientras saca más la rodilla. Inhalando, vuelva lentamente a la postura de inicio (ver figura 7).

 Figura 7


Los asanas que hemos visto hasta ahora trabajan sobre la flexibilidad de la columna vertebral, caderas y piernas. Fortalecen tronco. piernas y brazos. Estimulan los órganos abdominales. Alivian dolores de espalda y desarrollan vigor. 
Ahora veremos unas variantes de equilibrio, que requieren de mucho control sobre el cuerpo y la respiración. Estas posturas desarrollan la calma y la concentración y fortalecen los miembros inferiores del cuerpo.

Desde la variación anterior de parshvakonasana (ver figura 7), exhale y apoye la mano derecha en el suelo junto junto al pie derecho. Ahora inhalando, haga fuerza con la mano y manteniendo el equilibrio sobre la pierna derecha todavía flexionada, eleve controladamente la pierna izquierda y mantenga la posición por tres respiraciones. Luego, exhalando, baje la pierna al suelo. Esta postura, con la práctica, irá generando la fuerza y el control para pasar a las variantes de equilibrio (ver figura 8).

 Figura 8


Para la siguiente variación de equilibrio completo, desde parshvakonasana con ambos brazos extendidos y las palmas juntas (ver figura 7), traslade su centro de fuerza hacia la pierna derecha, manteniendo el equilibrio y con la pierna flexionada, realice rechaka kumbhaka y con control eleve la pierna izquierda en forma lateral colocándola horizontal y mantenga la posición durante tres respiraciones ujjayi prolongadas (ver figura 9). Luego, si controla bien el equilibrio, baje lentamente el cuerpo al exhalar flexionando la rodilla derecha y mantenga la posición durante varias respiraciones bien lentas. También puede realizar, en una etapa más avanzada, un vinyasa estirando y flexionando lentamente la rodilla, para subir y bajar el cuerpo mientras mantiene el equilibrio sobre la pierna. Esto desarrollará fuerza y control (ver figura 10).

 Figura 9 - equilibrio completo

 Figura 10 - vinyasa de equilibrio

Luego vuela al asana sthiti y realice las secuencias hacia el otro lado (ver figuras 11, 12 y 13).

 Figura 11

 Figura 12

 Figura 13

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